Crítica de “Un Golpe con Estilo”, de Zach Braff.

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Desde los años setenta, con la extensión del blockbuster a los géneros más comedidos, la comedia ha sido machacada y ridiculizada en todos los sentidos. “Un golpe con estilo” es una absurda “película” que pretende ser cinematográfica y se queda en “producto”; que pretende ser comedia y se queda en media cosa. Otro lastre que nos distancia aún más de Charles Chaplin, Ernst Lubitsch, Billy Wilder, Terry Jones, Woody Allen…

En primer lugar, hablemos de la dirección. Digamos que Zach Braff hace un trabajo… ¿inexistente? Seguramente estuvo en rodaje, pero no fue un creador. Ni siquiera podemos hablar de una resolución visual cinematográfica. Se trata de poner la cámara donde se vea todo y listo. De esta misma forma, el sonido, el montaje y la música pasan completamente desapercibidos. Hablamos de un lenguaje invisible y neutro. Aunque, sin duda, la película tiene ritmo.

En cuanto a lo que fotografía se refiere, podemos hablar de una iluminación total. Sigue la filosofía de los blockbusters modernos: “muchos focos, pocas sombras”.  Encontramos todo iluminado en todo momento, al igual que, como he comentado en el apartado de dirección, encontramos toda la acción en plano en todo momento. Esto hace de la película una unidad poco participativa, por no decir, nada participativa. En temas de composición, formato y ópticas mejor no entro, seguimos en la misma línea.

Respecto al guión, he de decir que hacía mucho tiempo que no veía una peli tan predecible. Sabiendo el título de la película y viendo la primera secuencia de la película, puedes adivinar el resto. En el ámbito de los personajes, no se trabaja bien la personalidad de los mismos, ni su mundo interior. Son tres tipos sin carisma (luego profundizamos en el acting). Por último, he de decir que no me reí en ningún momento de la película, lo cual me sorprende, aunque la “churri-comedia” no sea santo de mi devoción.

Para terminar con esta “película” hay que hablar de los tres tíos más cachondos de todo Hollywood: Alan Arkin, Morgan Freeman y Michael Caine. Personalmente creo que han hecho “Un golpe con estilo” para pasar el rato y cobrar un buen sueldo. Realmente, no se percibe ningún esfuerzo ni ningún trabajo sobre los personajes. Las escenas no están ensayadas, hay muchísimos fallos de raccord (continuidad) en las actuaciones, y la dirección de actores resulta, como ya comenté antes, inexistente. Esto supone un punto negativo más a la “dirección” de Zach Braff, que, como actor que es, debería tener un mínimo de nivel en este aspecto.

A modo de síntesis y reflexión, podemos decir que nos encontramos ante un producto completamente olvidable, que perjudica tanto al cine de evasión, como a al cine de autor. Este tipo de películas desvirtúan los códigos del lenguaje cinematográfico en las mentes de los espectadores, simplificándolo y devaluándolo, como arte y como entretenimiento. Lo que yo llamo “cine tóxico”.

A estas alturas de la película no esperareis que os aconseje ir a ver “Un golpe con estilo” al cine. Os propongo una sesión doble en casita: “Comanchería” (David Mackenzie) para la comedia y los atracos bien filmados, y “Juventud” (Paolo Sorrentino) para reflexionar sobre la edad (también con Michael Caine). Si os apetece algo más liviano, poneros “Ocean’s Eleven” (Steven Soderbergh), esos sí que tienen estilo…

NOTA: 1.5/5

Antonio M. Villalba Ríos

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