Crítica de “Norman, el hombre que lo conseguía todo”, de Joseph Cedar.

OS-Day17-148.JPGEste viernes 2 de junio se estrena ‘Norman, el hombre que lo conseguía todo’, una película dirigida y escrita por Joseph Cedar. Esta es la primera película de Cedar en inglés, pero cuenta con otros proyectos realizados en hebreo. El protagonista de esta historia está encarnado por Richard Gere, que interpreta a un hombre de negocios de poca monta llamado Norman Oppenheimer. Norman se hace amigo de un joven político (interpretado por Lior Ashkenazi) en un momento bajo y solitario de su vida. Tres años más tarde, cuando ese político se convierte en un líder mundial influyente, la vida de Norman cambia dramáticamente, tanto para bien como para mal. Junto a Gere podemos encontrar actores como Steve Buscemi, Michael Sheen o Josh Charles. Si quieres saber lo que nos ha parecido en profundidad, no dudes en seguir leyendo.

Norman Oppenheimer es un judío que vive en Nueva York e intenta buscarse la vida a base de su gran talento para relacionar gente, donde él tendría el papel de mediador. Este extraño talento le lleva hasta Eshel (Lior Ashkenazi) un joven político que después tres años de haber conocido a Norman se convertirá en Primer Ministro de Israel. Esta amistad al principio le posiciona cerca de una figura importante de la élite judía, pero al final solo le trae problemas. Cedar deja claro durante toda la película su crítica hacia la política y el poder, donde nos da a entender que la corrupción, la crueldad y la falta de humanidad son las bases en las que juegan los políticos y la gente poderosa.

La estructura de la película está dividida en cuatro actos. En ningún momento, y a pesar de la división en actos, la historia resulta confusa para el espectador, ya que sigue en todo momento el orden cronológico de los hechos. A pesar de esta estructura, hay momentos en el transcurso del filme donde la historia decae, pues el proyecto cae en error de tener pocos giros de guión, haciendo que la cinta no tenga mucha espectacularidad. Este hecho, hace que a la película le sobren bastantes minutos.

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En cuanto al desarrollo de los personajes, Norman es un personaje del que prácticamente no se sabe nada, ni dónde vive, ni si tiene familia o hijos… Norman se mueve en dos aguas completamente opuestas. Por una parte se nos muestra a un personaje bastante interesado, que se mueve por el dinero y el poder; pero por otra parte, es a ratos bastante ingenuo, dejándose llevar más por la amistad que por el poder, por lo que al final Norman no hace más que sobrevivir día a día. Y es esta dualidad en el personaje la que puede llegar a desconcertar al espectador, ya que en ningún momento se llega a entender cuáles son las intenciones del personaje. Esto hecho proporciona, al menos en mi caso, que uno salga en varias ocasiones de la trama de la película. Pero puede llegar a entenderse que esta dualidad en Norman sea necesaria, puesto que este personaje se mueve en unos círculos bastante fríos, y él no es realmente así. Debe serlo para poder sobrevivir. Sobre la interpretación tenemos que destacar la soberbia actuación de Richard Gere, que cala a la perfección a este personaje y sabe moverse en esa dualidad según la situación en la que se encuentre Norman; también hay que destacar al actor Lior Ashkenazi, que interpreta al joven político que se hace amigo de Norman.

A nivel más técnico, podemos destacar los movimientos de cámara que llegan a ser bastante sorprendentes, y un montaje que consigue un ritmo bastante rápido y efectivo, donde sobresalen las sobre-impresiones, que dan a la película un toque muy peculiar. La banda sonora está prácticamente todo el rato presente en la película, llegando a resultar en diversas ocasiones algo salida de lugar.

Como conclusión, ‘Norman, el hombre que lo conseguía todo’ es una buena crítica a los valores por los que se rige la política, donde más vale pisar a ser pisado. A pesar de esa dualidad ya dicha del personaje de Gere, el proyecto tiene grandes características que la convierten en una buena obra, a lo mejor no trascendental, pero sí posiciona a su director y guionista en el punto de mira del cine actual, pues nos ofrece un tipo de producto diferente al que tenemos estos días, sin tanta espectacularidad pero con una buena historia de base, y una manera interesante de narrarla cinematográficamente.

NOTA: 3/5

Lucía Ruiz Vera.

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