Crítica de “Baby Driver”, de Edgar Wright.

La imagen puede contener: 6 personas, nubes y textoCuando un producto audiovisual como una película tiene un porcentaje del 100% en Rotten Tomatoes, a uno le entran sin quererlo unas ganas tremendas de disfrutar de él. Y eso es lo que ha conseguido la nueva película de Edgar Wright, “Baby Driver”. No solo es entretenida, divertida y amena. Es definitivamente la película del verano. Y no iba a ser para menos con una historia tan sumamente trabajada y con un reparto que cuenta con Ansel Elgort, Lily James, Jamie Foxx, Jon Hamm, Kevin Spacey, Eiza González o Jon Bernthal entre otros. A nosotros nos ha encantado, y en las siguientes líneas te contamos nuestra opinión en profundidad.

Baby, un joven y talentoso conductor especializado en fugas (Ansel Elgort), depende del ritmo de su banda sonora personal para ser el mejor en lo suyo. Cuando conoce a la chica de sus sueños (Lily James), Baby ve una oportunidad de abandonar su vida criminal y realizar una huida limpia. Pero después de haber sido forzado a trabajar para un jefe del crimen (Kevin Spacey), deberá dar la cara cuando un malogrado golpe amenaza su vida, su amor y su libertad.

Podemos hacer una afirmación rotunda. Nos encontramos ante una de las mejores películas de este verano. Pero no nos engañemos. Nos encontramos ante una historia que ya hemos visto en más ocasiones. Mismamente el primer ejemplo que se me viene a la cabeza es Drive. Y no he ido muy atrás en el tiempo. Pero… ¿qué hace que Baby Driver sea tan sumamente buena? Pues básicamente su tono. Es cierto que es una película de atracos. Pero una película de atracos llena de acción con un telón musical de fondo. Y menudo telón musical. Un musical lleno de acción. Solo hay que ver el principio de la cinta. Eso sí que es comenzar a un nivel alto. Estos dos aspectos, escenas de acción y música van de la mano, trasladándose al apartado del montaje. Cada corte que presencia el espectador está sumamente medido y cuidado para que coincida con una parte específica de la canción que está sonando en ese momento. Y eso es algo que, al menos yo, agradezco.“Baby Driver” es una película que posee un alma bastante particular. Si bien es cierto que el filme de Edgar Wright repite ciertos momentos que ya se consideran clásicos o clichés dentro del género,  como la relación entre el dúo protagonista u otra serie de momentos típicos, el producto que nos brinda el director se siente fresco gracias a la particular manera de dirigir que tiene este, impregnando un estilo totalmente nuevo, no convencional y abrumador. Y esto se deja ver no solo en las escenas de acción que posee el film. También en los distintos personajes. Baby, el protagonista del film, interpretado por Ansel Elgort es claramente el alma de la fiesta. A nivel personal, me ha gustado bastante su historia. Sus motivaciones, su modo de ser, su manera de comunicarse con el mundo, pero sobretodo, su manera de tratar a la gente y el pasado que esconde, el cual se nos muestra a través de una serie de flashbacks muy característicos. Pero si hay algo que destaca por encima de todo es la música que escucha. Resulta asombrosa la música que escucha. No solo es fantástica, sino que pega perfectamente con la estética del film de Wright.

También destacan actores como Lily James, John Hamm, Kevin Spacey o el increíble Jamie Foxx entre numerosos otros. Si, son secundarios, pero secundarios bien trabajados, construidos y que funcionan a la perfección dentro del mundo en el que nos movemos. Muchos de estos personajes, ya son típicos dentro del género, pero siempre se agradece ver a Lily James compartir pantalla con Ansel Elgort como pareja, a Jamie Foxx como el típico atracador gamberro o a Kevin Spacey como el jefe del “tugurio”.

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A nivel más técnico, la película es una bomba explosiva. No solo gracias a los efectos especiales, que aunque no sean muy necesarios en ciertas ocasiones los hay, sino más bien gracias a los movimientos de cámara y a la banda sonora. Si hay una cosa que me gusta de Edgar Wright de las muchas cualidades que posee, es el lugar donde pone la cámara. Siempre impone su estilo en cada plano, al igual que su forma de rodar y dirigir. El tío tiene estilo, y eso es algo que nadie se lo puede negar. Pero si hay algo que sobresale por encima de todo en “Baby Driver” es la música, el soundtrack. Se trata de uno de los soundtracks mejor cuidados que he visto en mucho tiempo. Son canciones atemporales, de las cuales muchas conocemos y muchas no, pero que combinan a la perfección entre ellas y con el film que se nos brinda. Una auténtica delicia sonora. Pero también visual. Porque como he dicho antes, la música marca los cortes del montaje. Todo lo que ocurre en escena está sumamente medido y cuidado para que la exista sincronía entre la banda de imagen y la de sonido. Y eso sí que es un currazo por parte del equipo de la película. Ya veréis,  ya veréis…

A modo de conclusión, “Baby Driver” es una auténtica delicia visual. A pesar de pecar de una historia que en parte ya ha sido vista en más de una ocasión, el tono que brinda el director a la película hace que esto se olvide y se convierta en un producto muy pero que muy disfrutable. “Baby Driver” es pura adrenalina. Sin duda, la película del verano. Una bomba explosiva llena de frescura y genialidad.

NOTA: 4.5/5

Jorge Blanco Cuesta

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