Crítica de “Transformers: El Último Caballero”, de Michael Bay.

La imagen puede contener: una o varias personas y textoEsta semana llega a los cines la quinta entrega de la saga Transformers. Sí, habéis leído bien. La quinta entrega. Y ahora mismo estaréis pensando, ¿de verdad era necesaria? Pues a decir verdad, no. Para nada. ¿Aporta algo que no hayamos visto ya? No. ¿Y por qué un director como Michael Bay sigue haciendo este tipo de películas? Si no es por los números en taquilla, no lo sé. Pero lo que sí sé es que la fórmula que utiliza ya está llegando a su fin y que la franquicia necesita respirar de una vez por todas. Si quieres sabe lo que nos ha parecido en profundidad, no dudes en seguir leyendo.

Dos especies en guerra: una de carne y hueso, la otra de metal. El Último Caballero rompe con el mito original de la franquicia de Transformers y redefine lo que significa ser un héroe. Humanos y Transformers están en guerra y Optimus Prime se ha ido. La llave para salvar nuestro futuro está enterrada en los secretos del pasado, en la historia oculta de los Transformers en la Tierra. Salvar a nuestro mundo está en manos de una alianza única: Cade Yeager (Mark Wahlberg); Bumblebee; un Lord Inglés (Sir Anthony Hopkins); y una profesora de la Universidad de Oxford (Laura Haddock). Hay un momento en la vida de todo ser humano en la que recibimos la llamada para hacer la diferencia. En Transformers: El Último Caballero los perseguidos se convertirán en héroes; los héroes se convertirán en villanos y sólo un mundo sobrevivirá: el de ellos o el nuestro.

Nos encontramos ante un puro producto veraniego: un blockbuster en toda regla. Un blockbuster donde lo que prima es el contenido visual. Y vaya que si este contenido destaca. Sin embargo, la historia que se encuentra el espectador es otra cosa. Bay ofrece un guión poco trabajado, poco pulido, lleno de situaciones alocadas y mal explicadas, tramas que no se unen correctamente o que no se cierran y donde el contenido que se ofrece está poco desarrollado. No ofrece apenas nada nuevo, lo que hace que la película no se sienta especialmente fresca, si no pesada y excesivamente larga. En una simple frase: el guión no hay por dónde cogerlo. Sin embargo, su parte más interesante y por lo tanto fresca reside en los primeros minutos de metraje, en la época del rey Arturo, aunque como he comentado anteriormente, está muy poco desarrollado. Y es una pena, porque Michael Bay ha ofrecido productos muy interesantes como 13 Horas: Los Soldados Secretos de Bengasi. Sin embargo, en esta quinta entrega de la saga, poco queda de eso.

Otro de los aspectos en lo que no destaca esta quinta entrega de la franquicia es en el apartado de personajes. Ninguno destaca especialmente. Nos encontramos ante personajes planos, sin ningún trasfondo, que cumplen con lo que el pobre guión exige. Destacan especialmente Mark Wahlberg y el señor Anthony Hopkins. Uno se llega a preguntar en la butaca, mientras está viendo el producto que nos brida Bay, el dinero que se habrán llegado a gastar para tener a Anthony Hopkins en la película. Sí amigos, os va a dar tiempo a pensar. Pero eso no es la cuestión ahora mismo. La cuestión es: ¿Les habrá merecido la pena? Juzgar vosotros mismos. Pero lo que me ha llamado la atención son los villanos. ¿Pueden ser ciertos personajes villanos al uso si aparecen en cuatro secuencias contadas del film? No las tengo todas conmigo. Un desarrollo de personajes, sin lugar a duda, muy pero que muy pobre.

nullDónde si destaca la película de Bay es en el apartado visual. ¿Qué nos encontramos? Acción por un tubo (muchas veces sin sentido), explosiones y un apartado técnico vertiginoso. En cuanto a los efectos especiales, he de reconocer que me han sorprendido. Son verdaderamente buenos. Y eso es algo que no le podemos negar. Es un producto audiovisual dedicado a esto mismo. Y junto a esto, el formato IMAX le sienta como anillo al dedo. Sin embargo, el producto se ve enormemente entorpecido por su duración. Estamos viviendo una etapa dónde el contenido audiovisual que disfrutamos en pantalla grande supera, en muchas de las ocasiones, las dos horas. Pues bien. La quinta entrega de la franquicia dura unas dos horas y media. Y si tuviese algo nuevo que aportar, pues se le permite. Pero no es así. Y al final, el espectador disfruta de un producto sin fuerza, insulso y en el que el ritmo decae en numerosas ocasiones resultando extensa y por lo tanto aburrida.

A modo de conclusión, “Transformers: El Último Caballero” resulta ser un mero producto veraniego sin fuerza y sin interés alguno, dónde lo único verdaderamente remarcable es el apartado visual. ¿Guión? Mal desarrollado. ¿Desarrollo de personajes? Más bien pobre. ¿Interesante? No, debido a su falta de frescura y su duración. ¿Cuál es el remedio?  Dejar a Michael Bay fuera de los próximos proyectos de Transformers (si es que continúan) o acabar de una vez por todas con la franquicia.

NOTA: 1.5/5

Jorge Blanco

 

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