Crítica de «El Hilo Invisible», de Paul Thomas Anderson.

Con seis nominaciones a los Premios Oscar (incluyendo mejor director y mejor película), este viernes llega a la gran pantalla la nueva película del célebre director Paul Thomas Anderson. Me refiero nada más y nada menos que a El Hilo Invisible. Protagonizada por Daniel Day-Lewis, Lesley Manville y Vicky Krieps entre otra serie de actores, el filme que brinda Anderson al espectador se configura como uno de los dramas más satisfactorios de esta primera parte del año. En CineFilms ya hemos tenido la oportunidad de disfrutar de ella, y en las siguientes líneas os ofrecemos nuestra opinión. ¿Te quedas con nosotros?

En el Londres de la posguerra de 1950, el famoso modisto Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) y su hermana Cyril (Lesley Manville) están a la cabeza de la moda británica, vistiendo a la realeza, a estrellas de cine y a toda mujer elegante de la época. Un día el soltero Reynolds encuentra a Alma (Vicky Krieps), una joven que pronto se convierte en su musa y amante. Entonces su vida cuidadosamente controlada y planificada se ve alterada por la irrupción del amor.

Quizás uno de los muchos motivos por los que me sorprendió El Hilo Invisible fuese el no saber a penas nada del proyecto de Anderson. Tan solo había podido ver un pequeño teaser y algún que otro spot, pero no había podido indagar acerca de la producción del proyecto, cosa que normalmente sí realizo. Y tengo que reconocer que la película de Anderson me ha sorprendido tanto para bien como para mal. Permitidme explicarme a continuación. El proyecto audiovisual que realiza Anderson aquí se construye a través de una historia que en líneas generales resulta interesante. Y resulta interesante por un motivo principal: el constante juego que se establece entre el espectador y el director a lo largo de toda la producción. Uno realmente no llega a entender todo lo que sucede verdaderamente hasta el final de la cinta. Y eso es uno de los pocos elementos que consiguen que el espectador se llegue a sentir incómodo en muchas de las escenas del filme. Una incomodidad en el buen sentido de la palabra, que gusta.

Sin embargo, esa incomodidad del espectador (en el buen sentido de la palabra) se ve afectada por numerosos descuidos que lastran su experiencia. Las subtramas no llegan realmente a ninguna parte, sintiéndose como una mera distracción a esa construcción de la narrativa de la película. No puedo dejar de hablar de la duración global de la película: 130 minutos. Muchos de nosotros estamos hartos de películas que exceden de los 90 minutos de duración. Son muy pocas películas, las que sobrepasando esta barrera, no poseen problemas de ritmo. Y lamentablemente, El Hilo de Invisible, no es una de ellas. El director recalca los mismos temas una y otra vez a través de una serie de escenas y subtramas que resultan en gran medida innecesarias para el espectador y que no llegan realmente a ninguna parte. Y esto lamentablemente lastra la experiencia del visionado.

Pero no todo lastra la experiencia de este producto audiovisual. Uno de los platos principales del filme es sin lugar a duda los miembros que conforman el reparto. Uno puede sentirse muy realizado sabiendo que se dirige a disfrutar una película en la que Daniel Day-Lewis, Lesley Manville y Vicky Krieps son los actores principales. Y de ese trío de actores principales, tanto Daniel Day-Lewis como Lesley Manville, están nominados al Oscar debido a su interpretación. Y es que no iba a ser para menos. Ambos están soberbios. Brillantes si me lo permitís. Construyen y realizan un trabajo actoral que es digno de enmarcar y elogiar. Claramente, sus interpretaciones son una de las pocas razones por las que el proyecto de Anderson consigue salir adelante y no caer en el olvido.

A modo de conclusión, El Hilo Invisible se consolida como uno de los productos audiovisuales más interesantes de esta primera parte del año. No es una película fácil. Uno puede conectar y disfrutar del juego que le propone el director a través de la trama y de los personajes, o simplemente no entrar en ese intercambio de miradas y dejarse llevar por una historia ya contemplada en alguna que otra ocasión. ¿Y tú? ¿De qué tipo de espectador serás?

NOTA: ★★★ 

Jorge Blanco

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