Crítica de ‘Juliet, desnuda’, de Jesse Peretz.

La comedia indie americana abunda en cantidad pero no en calidad, al año se hacen muchísimas películas que se mueven por festivales locales estadounidenses pero que acaban muriendo en plataformas de vídeo bajo demanda o acumulados en páginas de descargas ilegales esperando a ser rescatador. Juliet, desnuda ha tenido la suerte de nacer en el festival de Sundance y tras moverse moderadamente por el mundo, llegar a nuestras salas.

Protagonizada por Rose Byrne y Ethan Hawke, la cinta cuenta la historia de un hombre obsesionado con un artista rock que lleva años desaparecido, cuando rompe con su novia, ella, azarosamente, se encontrará con el cantante e iniciará un romance con él. Aunque pueda resultar una comedia de enredos convencional, hay algo que hace de Juliet, desnuda una película irresistible.Quizás lo más acertado sea haber ambientado la película en dos mundos tan diferentes como Inglaterra, donde vive la pareja, y Estados Unidos, tierra del fatídico cantante, porque esto crea un contraste entre el humor de unos y de otros que es muy interesante. Mientras que los diálogos de los británicos son ágiles, sutiles y deambulan en el terreno intelectual; Ethan Hawke aporta a la cinta un toque más bruto, de persona en las últimas y que malvive en un pueblo de algún lugar de la América profunda.

Este contraste da lugar a la comedia que, en general, gira en torno al patetismo de sus personajes que parece que pelean por ser intelectuales y no podrán frenar esa esnobismo europeo hasta que no aparezca el americano y les rompa sus esquemas.

Más allá del guión, que tiene una estructura bastante convencional pero gana mucho por sus toques de humor sofisticado; lo que levanta Juliet, desnuda es el carisma de los actores y sus interpretaciones que, sin ser brillantes, aportan mucha frescura a la película. Quizás el defecto es que están demasiado arriba todo el rato y la película sea demasiado happy flower; aunque tiene momentos hilarantes como el encuentro entre la familia de Byrne y Hawke.La dirección de la película es bastante plana, literalmente se sostiene en planos y contraplanos con encuadre americano propio de la comedia televisiva. El look está cuidado pero tampoco aporta información acerca de sus personajes, digamos que todo está al servicio del guión y no se preocupa porque la dirección artística defina algo. Sí que los exteriores son bastante agradables y la luz natural le da ese encanto y naturalidad, valga la redundancia, de la que se hablaba al principio.

En definitiva, aunque es una más y se olvida pronto, Juliet, desnuda, es una comedia que merece visitar; ya sea por ver a la encantadora Byrne, el desfasadísimo Hawke o por dejarse llevar por su historia de amor riéndose del patetismo humano. Es una cinta irresistible y, que pese a lo que suele suceder en estas comedias, nunca resulta pesada y eso la convierte en el entretenimiento ideal para una tarde de invierno.

NOTA: ★★★

Álex Manzano.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s