Crítica de ‘Spiral: Saw’, de Darren Lynn Bousman.

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Saw vuelve a los cines. Reconocida como un clásico dentro del género gore, su origen viene de un cortometraje de 9 minutos creado por James Wan y Leigh Whannell en 2003. Quienes gastaron todos sus ahorros, con la esperanza de poder entrar en Hollywood, gracias a este trabajo. La suerte estuvo de su parte, pues Evolution Entertainment les dió el suficiente presupuesto para que rápidamente se iniciara la elaboración de un largometraje con la misma premisa al año siguiente, convirtiéndose en un producto que terminaría revolucionando el género de terror y el propio cine. Sus ocho entregas se han caracterizado por ser películas con un bajo presupuesto. De hecho, originalmente Saw, iba a ser lanzada directamente en DVD, pero la historia dió un vuelco tras ser exhibida en festivales. Y casi dos décadas después, seguimos hablando de ella. ¿Habrá algo nuevo bajo el sol? 

‘Spiral: Saw’, no es simplemente la novena entrega de ‘Saw’, es un reboot de la primera entrega de la saga. Vuelve el psicópata Jigsaw, en esta ocasión su objetivo será jugar con las vidas de la policía. Esta nueva entrega sigue a un veterano policía (Samuel L. Jackson), al detective Ezekiel «Zeke» Banks (Chris Rock) y a su novato compañero (Max Minghella). El detective Banks y su compañero tendrán que hacerse cargo del sangriento caso, que comienza con el asesinato de un policía en las vías del tren. será la primera muerte de muchas, ya que aparecen espirales por toda la ciudad. A medida que profundiza en el misterio, Zeke descubre que él mismo se ha convertido en el epicentro del macabro juego del asesino.

Spiral es una secuela encubierta. Desde el primer momento este proyecto se ha vendido como una especie de reinicio, pero que no os engañen. Cualquier fan de la franquicia o cinéfilo que sepa apreciar los matices que entregaba su primera entrega, es consciente del potencial que alberga el universo de Saw, por lo que una revisión de la historia podía sonar atractiva cuando la saga ha mostrado un claro agotamiento secuela a secuela en prácticamente 15 años monotemáticos. La cinta de James Wan, ya se ideó con la premisa de crear una cinta  policiaca de asesinos en serie. La crudeza de los desmembramientos fue yendose de madre, a medida que el proyecto fue pasando por diferentes manos, hasta ser catalogada como gore (recordar que incluso una de ellas obtuvo la ridícula calificación X en nuestro país). Por eso me resulta extraño que casi veinte años después se premie que el enfoque sea más policial, y quizás la estética de la película sí que resulta más atractiva (desenfoques, neones, contrastes…), pero no deja de ser lo mismo con un enfoque más reincidente. 

El responsable de este desbarajuste es el actor, y también protagonista del filme, Chris Rock, del que surgió la idea original de reiniciar la saga. Entregando un relato que pone demasiado tiempo en mostrar  el corrupto poder que ejercen los cuerpos policiales y sus consecuencias, una premisa ya reflejada en la franquicia, pero que aquí ocupa el grueso central de la estructura argumental. Dejando lo importante, las trampas, en un segundo plano. Cinco son los escenarios y personajes que sufren las tretas del maníaco de turno, lo que en principio me parece escaso, empobreciendo la principal atracción de la función.  Entiendo que quieren diferenciarse, pero han optado por eliminar lo interesante, los escenarios tétricos, los artilugios elaborados, la sensación frenética que tenía el juego original queda muy desdibujada. En su lugar, tenemos a un reparto sin química, liderados por un estridente Rock que se esfuerza por crear con mucha seriedad desde la comedia voluntaria de sus chistes con calzador, y un ejercicio que involuntariamente acaba rozando en ocasiones lo paródico (ojito a sus horribles flashbacks), llegando a rememorar a Scary Movie. Además su protagonista defiende un discurso tóxico y machista. Una joyita, vamos. 

Me encanta precisamente el contraste que genera con Samuel L. Jackson, la gran estrella de la cinta. Y es que este actor se ha curtido trabajando para tener una personalidad de hierro, una presencia en pantalla, que aunque como es el caso, puede ocupar un rol secundario, y aún así, entregar una interpretación correcta. Tal vez repetitiva, pero convincente. Chris Rock parece intentar acerca su carrera hacía tintes más dramáticos, pero sus intentos parecen desesperantes y poco naturales, este no es el camino. Se me olvidaba mencionar la dirección que corre a cargo de Darren Lynn Bousman, cineasta responsable de la segunda, tercera y cuarta entrega de Saw.  Y la verdad que me sorprende y me sonroja que haya olvidado las reglas del propio juego que ha estado edificando. Esta película se ríe del espectador, pasando por alto las pautas que edificaron la franquicia. Si consigues estar medianamente despierto, descubrirás al asesino con facilidad. La historia cierra con el clásico giro de guion, pero probablemente sea el más vago de todas las secuelas hasta la fecha. 

La prepotencia de Chris Rock acaba por sepultar un nuevo enfoque interesante. Pienso que a rasgos generales, no deja de ser una película de entretenimiento que se puede ver con fluidez gracias a su reducida duración. Construyen una cinta de intriga policial sin sorpresas y con muchos clichés, pero que a duras penas consigue que mantengas el interés tras las pistas del caso. Sin embargo, es un producto que pretende renovar un clásico moderno, y en su lugar deja al aire muchos de sus engranajes. Además el discurso retrógrado que mantiene la cinta es de lo más deplorable. Como fan de la saga, la siento como un trabajo terrible porque no sabe estar a la altura de las expectativas, sobre todo porque por más que intenta mantener las muertes “elaboradas”, el resultado es bastante vacio. Hay conceptos interesantes como “los regalos” en forma de caja, el concepto de la espiral… pero fracasa en la elaboración de un nuevo villano, sus caretas de cerdo, marionetas y esa voz en off tan impersonal, reducen el nivel de amenaza que erigían a un personaje tan icónico como Jigsaw. El público ya está respondiendo en masa acudiendo a los cines para ver esta entrega, veremos si el boca a boca es suficientemente fuerte para frenar este descalabro, porque sus responsables parecen seguir queriendo explotar a la gallina de los huevos. Prefiero reservar mi interés hacía el maestro James Wan, que estrenará este año su próxima cinta de terror: Malignant. Me duele decirlo, pero hacía bastante tiempo que no lo pasaba tan mal en el cine. No hablo de miedo, hablo de hastío. 

NOTA:

Juan Carlos Aldarias.

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