Crítica de ‘Doctor Strange En El Multiverso de la Locura’, de Sam Raimi

Se estrena uno de los títulos más ambiciosos de Marvel, nos adentramos de lleno en el multiverso. Aunque ya nos habían ido dando pequeñas pistas en productos recientes como, Spider-man: No way home, Loki o Wandavision, es inevitable sentir cierta ilusión por el proyecto, sobre todo cuando viene dirigida por un  autor de culto como es Sam Raimi (algo poco común en estas producciones). Tener al bueno de Raimi en el UCM, es casi justicia poética. Ahora que las películas de superhéroes se han consolidado como la principal fuente de ingresos del séptimo arte, se agradece el gesto de volver a contar con el padre del género a nivel cinematográfico. Con Darkman (1990), ya se constituyeron los cimientos de un cine moderno, al que posteriormente le sacaría un mayor jugo con uno de los principales emblemas del género, firmando la primera trilogía de Spider-man para el cine. Si a eso le sumamos el carácter terrorífico identitario que pretenden darle a la secuela de Doctor Extraño, y a un autor con una obra de culto tan surrealista como es la saga Evil Dead, se complementan así los sueños húmedos de cualquier cinéfilo. Prepárense para sorprenderse. 

Ahora que Iron Man y el Capitán América se han ido tras la feroz batalla en Avengers: Endgame, se espera que el ex cirujano y mago más fuerte de todos, el Doctor Strange, tenga un papel activo como figura central en los Vengadores. Sin embargo, usar su magia para manipular el tiempo y el espacio a voluntad con un hechizo prohibido, considerado como el más peligroso, ha abierto la puerta a una misteriosa locura llamada ‘el Multiverso’. Para restaurar un mundo en el que todo está cambiando, Strange busca la ayuda de su aliado Wong, el Hechicero Supremo, y la Avenger más poderosa, Wanda, la Bruja Escarlata. Pero una terrible amenaza se cierne sobre la humanidad y el universo entero que ya no puede ser superada por su poder. Lo más sorprendente es que la mayor amenaza del universo guarda un rostro familiar. 

Desde el primer momento este nuevo capítulo emana un aire nostálgico, su dinamismo inicial rememora directamente al Spider-man de Raimi. Gran culpable de esa genial atmósfera introductoria es el compositor Danny Elfman, quien regresa (ya colaboraron juntos con el arácnido) con una completa libertad creativa para seguir componiendo espacios de emoción y fantasía espeluznante, que tanto le han caracterizado en sus colaboraciones burtonianas. Pura magia para los oídos. Nueve años ha pasado el cineasta alejado de la gran pantalla, aunque parece no haberse resentido su esencia. El autor consigue dosificar con astucia un almagrama emocional muy interesante, aprovechando de todas las capacidades ilimitadas que le brinda este nuevo espacio temporal. Aún así, por mucho que la travesía sea disfrutable, acaba dejando una sensación de prólogo sobre las capacidades inmensas que albergan en la compañía de Marvel. Más aún, cuando acaban de adquirir franquicias de superhéroes pertenecientes hasta ahora a la 20th Century Fox. Conviene ir con las expectativas relajadas, pues es una película abierta a sorprender al espectador, pero no cumple con las tergiversaciones con las que pudieron agradar No way home o Endgame. Hay guiños y cameos que son un deleite, pero no son la parte central de la trama. Y de igual manera que la incursión de Mercurio en Wandavision, demuestran ser astutos para jugar su cartas, buscando una reacción en el público antes de jugar de lleno en el terreno. 

Quizás uno de los mayores atributos de la cinta, es no tener un antagonista identificado o al menos este va cambiando de forma según la situación. Aderezada con escenas de persecución, ejecuciones y elementos de horror que rememoran a pasajes de Stephen King. Beneficiando a que no se convierta en la típica historia de linealidad previsible. La introducción del personaje de Xochitl Gomez, brinda un nuevo prisma con un personaje con matices interesantes, volviendo a jugar en una línea que genere una franquicia en pro de la diversidad. Precisamente aunque Benedict Cumberbatch es el protagonista, se ve algo opacado por sus compañeros de reparto, aunque realiza una interpretación soberbia. Es agradable reencontrarse con personajes tan afables como los de Benedict Wong o Rachel McAdams (mucho más trabajada su incursión que en la predecesora), pero el protagonismo de la función se lo lleva una bruja. Desde su primera aparición en El soldado de invierno, Elisabeth Olsen, ha demostrado ser una actriz con un gran potencial, reafirmado en su propia ficción serial. La línea de conexión entre Strange y Wanda es lo más interesante de un filme que conecta a dos de los héroes más poderosos del UCM, reflejando la línea moral que une a dos personajes capaces de mover el mundo a su antojo. Esa ambición del poder y la corrupción de uno mismo, es lo que entregan las mejores líneas del filme, regalándonos una visión de la bruja Escarlata mucho más letal y atractiva, que no habíamos visto hasta ahora.

Ante todo es una obra abierta a reescribir y abrir nuevas puertas o lecturas sobre el camino preestablecido de forma muy satisfactoria. Se observa como pretenden diferenciarse entre sus películas con géneros cinematográficos marcados, siendo la elección de Raimi gratamente acertada para intentar incurrir en el terror. Aunque es un trabajo enfocado a un público familiar, incurre en escenas que dan pie al suspense y el terror, llegando incluso a brindarnos algún susto inesperado en los momentos más precisos. Además consigue a pesar del tono dramático constante que maneja, pueda ser una cinta donde la comedia más bizarra al puro estilo Evil Dead encaja con facilidad. Quizás el aspecto más desfavorable sea el uso de los efectos especiales en ciertas escenas, como en la elaboración de sus criaturas no demasiado realistas. En líneas generales es un trabajo muy emocionante, que podría incluso hacer disfrutar a los espectadores ajenos a las producciones de Marvel. Es un trabajo repleto de sorpresas, sometido al arte de la posesión de Raimi, quien firma su redención tras la fallida Spider-man 3. Relatando la cruel responsabilidad de universo de magos y brujas, cuya humanidad les hace aferrarse al pasado, y ese innato cariño social. Podrían haber ido mucho más lejos, pero es una antesala que nos deja una gustosa miel en los labios. Es el momento de cuestionarse el futuro de esta franquicia sin fin (al parecer), que promete superar en medios a la leyenda que supuso la batalla del infinito. Lo bueno es que están jugando a ser imprevisibles. 

NOTA:  4,5/5

Juan Carlos Aldarias.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s